Beatificación de Juan Pablo II

         
  
 
 
 
  
         
Ángelus del Papa el domingo 16 de enero

Humanidad, una sola familia

Felices por la beatificación de Juan Pablo II

(Al finalizar el Angelus el Papa dijo...)

Al dirigirnos a la Virgen María, con la oración del Ángelus, enco-
mendamos a su protección a todos los emigrantes y a quienes están comprometidos en el trabajo pastoral entre ellos. Que María, Madre de la Iglesia, nos obtenga, además, avanzar en el camino hacia la plena comunión de todos los discípulos de Cristo.
Después de rezar la plegaria mariana, el Santo Padre pronunció las siguientes palabras en lengua italiana ante miles de peregrinos presentes en la plaza de San Pedro:
Queridos hermanos y hermanas:
como sabéis, el 1 de mayo próximo, tendré la alegría de proclamar beato al venerable Papa Juan Pablo II, mi amado predecesor. La fecha escogida es muy significativa: será el II do-
mingo de Pascua, que él mismo dedicó a la Divina Misericordia, y en cuya vigilia terminó su vida terrena.
Quienes lo conocieron, quienes lo estimaron y amaron, no podrán menos de alegrarse con la Iglesia por este acontecimiento. ¡Estamos felices!
Deseo asegurar mi particular recuerdo en la oración por las poblaciones de Australia, Brasil, Filipinas y Sri Lanka, recientemente golpeadas por devastadoras inundaciones.
Que el Señor acoja las almas de los difuntos, dé fuerza a los desplazados y sostenga el compromiso de quienes se están prodigando para aliviar sufrimientos y dificultades.




Promulgación de decretos

El viernes 14 de enero, el Santo Padre Benedicto XVI recibió en audiencia privada al cardenal Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la Congregación para las causas de los santos.
Durante la audiencia el Romano Pontífice autorizó a la Congregación la promulgación de los siguientes decretos:

—un milagro atribuido a la intercesión del venerable siervo de Dios JUAN PABLO II (Karol Wojtyła), Sumo Pontífice; nació en Wadowice (Polonia) el 18 de mayo de 1920 y murió en Roma el 2 de abril de 2005;

—un milagro atribuido a la intercesión de la venerable sierva de Dios ANTONIA MARIA VERNA, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Caridad de la Inmaculada Concepción de Ivrea; nació en Rivarolo Canavese (Italia) el 12 de junio de 1773 y murió allí el 25 de diciembre de 1838;

Beatus Ioannes Paulus II

El rito de beatificación del siervo de Dios Juan Pablo II tendrá lugar en el Vaticano el 1 de mayo de 2011, domingo de la Divina Misericordia, II de Pascua, presidido por el Papa Benedicto XVI. Los restos de Juan Pablo II se trasladarán desde las grutas vaticanas a la basílica de San Pedro. Con ocasión de la beatificación, se ha decidido su colocación en el altar del beato Inocencio XI, situado en la nave derecha de la basílica vaticana,
entre la capilla de la Piedad y la del Santísimo Sacramento. La traslación del sarcófago será sin exhumación, por lo que el cuerpo del Papa Wojtyła no será expuesto, sino que se hallará en un espacio cubierto por una sencilla lápida de mármol con la
inscripción Beatus Ioannes Paulus II.

El «iter» de la causa

Juan Pablo II será beatificado el 1 de mayo


El día 14 de enero de 2011, el Sumo Pontífice Benedicto XVI, durante la audiencia concedida al señor cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las causas de los santos, autorizó a este dicasterio a promulgar el decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del venerable siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyła). Este acto concluye el itinerario que precede el rito de la beatificación, cuya fecha establecerá el Santo Padre.
Como es sabido, la causa, por dispensa pontificia, se inició antes de que transcurrieran cinco años desde la muerte del siervo de Dios, a tenor de las normas vigentes.
Esa disposición se tomó por la imponente fama de santidad de la que gozaba el Papa Juan Pablo II en su vida, en su muerte y después de su muerte. Por lo demás, se cumplieron íntegramente las normas canónicas comunes relativas a las causas de beatificación y canonización. Por tanto, desde junio de 2005 hasta abril de 2007, se realizaron la investigación diocesana romana principal y las de la Comisión rogatoria en varias diócesis, sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad y de milagros. La Congregación para las causas de los santos, con el decreto del 4 de mayo de 2007, reconoció la validez jurídica de los procesos canónicos. En junio de 2009, tras examinar la relativa Positio, nueve consultores teólogos del dicasterio dieron su parecer positivo con respecto a la heroicidad de las virtudes del siervo de Dios. En el mes de noviembre sucesivo, siguiendo el  procedimiento acostumbrado, dicha Positio fue sometida al juicio de los padres cardenales y obispos de la Congregación para las causas de los santos, que dieron una sentencia afirmativa.
El 19 de diciembre de 2009, el Sumo Pontífice Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto sobre la heroicidad de las virtudes.
Con vistas a la beatificación del venerable siervo de Dios, la postulación de la causa presentó al examen de la Congregación para las causas de los santos la curación de la enfermedad de Parkinson de sor Marie Simon Pierre Normand, religiosa del Institut des Petites Soeurs des Maternités Catoliques.
Como es costumbre, las abundantes Actas de la investigación canónica, regularmente instruida, junto con las detalladas peritaciones médico-legales, fueron sometidas al examen científico de la Consulta médica del dicasterio para las causas de los santos el 21 de octubre de 2010. Sus peritos, tras haber estudiado con la acostumbrada escrupulosidad los testimonios procesales y toda la documentación, manifestaron su convicción de que la curación no tenía explicación científica. Los consultores teólogos, después de ver las conclusiones médicas, el 14 de diciembre de 2010 procedieron a la valoración teológica del caso y, por unanimidad, reconocieron la unicidad, la antecedencia y la coralidad de la invocación dirigida al siervo de Dios Juan Pablo II, cuya intercesión había sido eficaz para la curación milagrosa.
Por último, el 11 de enero de 2011, se tuvo la sesión ordinaria de los cardenales y los obispos de la Congregación para las causas de los santos, los cuales dieron una sentencia afirmativa unánime, considerando milagrosa la curación de sor Marie Pierre Simon, en cuanto realizada por Dios de un modo científicamente inexplicable, por la intercesión del Sumo Pontífice Juan Pablo II, invocado con confianza tanto por la religiosa curada como por muchos otros fieles.
Vaticano, 13 de enero de 2011
Subpáginas (1): Sor Marie Simon Pierre