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¿Qué son las Indulgencias?


La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos" Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1471

La indulgencia no es un sacramento. La Iglesia determina que para ganarla la persona debe confesarse y comulgar sacramentalmente.

Se llama “plenaria” aquella indulgencia mediante la cual se remite totalmente la pena temporal: si una persona muere tras ganarla, va directamente al cielo; y si está en el purgatorio, sale de allí y entra al cielo.

Se llama “parcial” aquella indulgencia mediante la cual se remite una parte de la pena temporal.

Con cada confesión pueden ganarse varias indulgencias plenarias; pero con cada comunión, una sola — Sólo puede ganarse una indulgencia plenaria por día.

¿Qué debe hacerse para ganar una indulgencia plenaria para sí mismo o par a los difuntos?

Tener intención de ganar la indulgencia — Tener rechazo interior a todo pecado mortal y venial — Realizar la obra indicada por la Iglesia — Confesar y comulgar dentro de la semana o diez días anteriores o posteriores — Rezar una oración (por ejemplo, el Credo, Padrenuestro o Avemaría) por las intenciones del Santo Padre.

CÓMO GANAR INDULGENCIA PLENARIA EN ESTE AÑO JUBILAR DE NUESTRA DIÓCESIS


26 de Octubre de 2010

LA PENITENCIARÍA APOSTÓLICA, en virtud de las facultades otorgadas por el Sumo Pontífice, concede el Año Jubilar con la correspondiente Indulgencia Plenaria, a los fieles que habiendo cumplido con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice), verdaderamente arrepentidos tengan intención de ganarla, pudiendo aplicarla como sufragio por las almas del Purgatorio:

1.- A quienes visiten la Iglesia Catedral de San Rafael en forma de peregrinación desde el día 28 de Noviembre de 2010 hasta el día 20 de Noviembre de 2011, y allí participen devotamente de alguna función sagrada, o delante de la imagen de San Rafael se dediquen un tiempo conveniente a la meditación concluyendo con la Oración del Jubileo.

2.- El día 24 de Octubre de 2011, en la fiesta de San Rafael, a quienes participen de la Procesión y la Santa Misa Diocesana.

3.- En la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, a quienes participen en la procesión en la Catedral, y en las parroquias Nuestra Señora del Rosario y Sagrado Corazón de Jesús, y reciten devotamente la Oración del Jubileo.



4.- En el día de las Fiestas de la Santísima Virgen María de Lourdes, Co-patrona de la Diócesis, y de San José, Patrono secundario: a quienes participen de la Procesión y la Santa Misa en su honor y reciten devotamente la Oración del Jubileo, como así también a quienes visiten devotamente los templos parroquiales a ellos dedicados el día de su fiesta y reciten la Oración del Jubileo.

5.- En cada Iglesia Parroquial, los días en que peregrine a ellos la Imagen de San Rafael Arcángel, a quienes asistan a las celebraciones en su honor y/o reciten ante la imagen la Oración del Jubileo.

6.- En el monasterio de Santa Teresa de Jesús de los Andes, de las Hermanas Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, los días que allí peregrine la imagen de San Rafael a quienes reciten ante la imagen la Oración del Jubileo.

7.- En cada iglesia parroquial, a quienes asistan íntegramente a la novena en honor de San Rafael en preparación a la fiesta diocesana.

8.- El día de la inauguración del Jubileo Diocesano, a quienes participen en dicha celebración sea en la Iglesia Catedral o en los templos parroquiales.

9.- El día de la clausura del Jubileo Diocesano, a quienes participen en dicha celebración sea en la Iglesia Catedral o en los templos parroquiales.

Los ancianos, enfermos, y todos los que no puedan salir de su casa por causa grave, también podrán conseguir la Indulgencia Plenaria, si se unieran espiritualmente a las celebraciones jubilares, ofreciendo sus oraciones y sufrimientos a Dios misericordioso a través de la Santísima Virgen, habiendo detestado sus pecados y con la intención de cumplir cuanto antes fuera posible las

tres habituales condiciones.

Para que la visita en orden a obtener el divino perdón mediante las llaves de la Iglesia sea más fácil por la caridad pastoral, esta Penitenciaría ruega fervientemente a los sacerdotes dotados de las debidas facultades para atender confesiones, se ofrezcan con ánimo pronto y generoso para la celebración del Sacramento de la Penitencia en la Iglesia Catedral y en los demás templos jubilares.


El presente decreto tendrá vigor para el Jubileo por las Bodas de Oro de la Diócesis de San Rafael. No obstante cualquier disposición contraria.